De Anexionistas,Separatistas y Autonomistas: Las Calendas de un Drama Nacional a más de un Siglo de su Conflicto.

Por Lord Jim

Richard Krivo on Twitter: "April 24, 1898 - Spanish-American War: #Spain  declares war after rejecting US ultimatum to withdraw from #Cuba #History  #SpanishAmericanWar #HavanaHarbor #BattleshipMaine #RememberTheMaine…  https://t.co/W4OnGNvABH"

Llevo días pensando cómo escribir sobre ese tema sin que lo resultante fuese una especie de breve lección de historia comprimida en un post a la manera de un artículo de CiberCuba o peor aún, de los venenos izquierdosos de los chicos “Open Society”: El Toque, El Estornudo, Periodismo de Barrio, 14 y Medio…, y no digo más porque si sigo la mala fortuna me va a visitar. He creado una especie de superstición a la manera de Sony, el mafioso de la peli A Bonx’s Tale, donde evito pronunciar nombres y menos leer artículos de los que, de tanta aura socialista, terminan creando un tipo de energía negativa en mi organismo que atrae las vivencias del castrismo. 

Pero en fin, esos, que cobran en dólares dentro de Cuba con la inexplicable y secreta anuencia de los parásitos del PCC, ellos, tan solícitos siempre a la hora de relatar la historia Cubana dentro de la perspectiva de género, tampoco se miden en traer a sus graduados en la Universidad de la Habana y a los estudiosos de Martí. Oh, sí, Martí, el independentista de la guerra necesaria, el “Republicano Fraternal” que no era socialista ni jamás lo fue, pese a que, hasta por decir de él, esos que les permiten operar con los verdes dentro de la isla le atribuyen la autoría intelectual del asalto a un cuartel de oriente y lo mencionan en cada panfleto propagandístico del estalinismo castrista, siempre al lado de Marx, siempre al lado de Fidel, siempre al lado de cualquiera que le convenga explotar su simbolismo nacionalista. 

Antes me daba asco todo eso. Ya lo superé.

Pero volviendo al principio, estoy en una especie de fase irónica que resulta agriamente divertida cada vez que oigo a un satélite del castrismo hablar de anexión. Es para descojonarse de risa, teniendo en cuenta que los aseres emigrados y las mamichulis fanáticas a la silicona, al reguetón y al despelote repartero, criados entre la chivateria cederista, de pingas volando de boca en boca, – cual “alquimia del verbo” -, o esos que se comen la muela de Otaola y Eliécer, mientras disfrutan su american life a lo castrista, negando bajo perjurio llevar el tejido genético de Fidel, y locos por volver envueltos en pacotilla a sus orígenes de delación soterrada, trapos sucios entre antiguos “compañeros” de trabajo y especuladera para la descaradita que nunca los miró; esos, en su inmensa mayoría, no tienen ni puta idea de quién fue Martí. Pero es que tampoco saben quién fue Marx, ni los anexionistas mambises, 

que no sólo existieron sino que fueron tantos  cómo los separatistas dentro del Ejército Libertador. Y menos saben de autonomistas y reformas Españolas para no perder la isla un fin de siglo en el que fue Martí quien dejó un escenario, tras su muerte, lleno de contradicciones dentro del partido que fundó en Nueva York: jefes militares en campaña contraria a las estrategias y propósitos de su manifiesto de Montecristi, mientras otra mayoría de isleños apoyaba a un gobierno autonómico que duró lo que un merengue en la puerta de un colegio. 

Pero hablo aún más claro porque las perspectivas historicistas me provocan urticaria cuando hay que escribir para que la plebe entienda y no se pierda en retórica nacionalista. Si hablamos de Democracia, ¿quién duda que la mayoría del pueblo Cubano, de ambos lados del mar, a estas alturas, votaría a favor de una anexión, en en el hipotético e imposible caso de venir ésta a modo de propuesta en referéndum?

Pero no me digan que no, alegando que hay nacionalistas y patriotas de “patria y vida” anhelando una república independiente, que me parto el culo de risa con comida y castrismo mutado y apaciguado en sus prácticas estalinistas ideológicas, mezcladas con corporativismo de barracón. Tampoco me den teques patrioteros, que hablar de patriotismo en la postmodernidad es como invocar el nirvana en la Habana detrás de 300 personas en una  cola de las papas. 

Por desgracia y, para la política norteamericana, desde hace bastantes años, la posibilidad real de una anexión quedó sentenciada y congelada por el entonces aspirante a presidente John Quincy Adams en 1823:

“La anexión de Cuba a nuestra República Federal será indispensable para el mantenimiento y la integridad de la Unión”

La verdad no sé por qué no lo escucharon más atentamente y por qué, luego de tantas ofertas de compra, cuando ya tenían a España expulsada de sus reductos imperiales en las Américas, no se acordaron del hijo de uno de los padres fundadores. Debieron anexar a Cuba. Pero esto me traerá detractores.  

Y ya sé, estoy siendo relativista y poco profundo, antisistema y coloquial. Lo que pasa es que no me hallo haciendo la historia del de la buena pipa

en un post, ni este pretende ser un recurso de enseñanza literaria para ignorantes. Para leer eso que llaman literatura es necesario conocer otras ramas del saber, porque la literatura exige conocimiento, no los proporciona; y si los proporciona, siempre será fagocitando una ficción equivoca que jamás responderá ante el factum de la ciencia, y mucho menos al de una verdad ajena a la subjetividad del autor. Por eso los saberes que exigen las novelas ( sobre todo las buenas ) muchas veces no se reducen al mero saber leer o escribir. Y para entender mi estado mental, en el que lamento la poca fortuna de Martí, o la poca duración de su vida, o su genio político apagado tempranamente en la guerra, solo hay que estar vivo un siglo y 26 años después de su muerte y ver en lo que ha devenido la “independencia de Cuba”, que ni es independiente, ni republicana, ni nada de lo que él pensó o soñó. Cuba es solo una finca negrera administrada por una élite esclavista de la más pura estirpe de hijos de puta, que han utilizado el sistema comunista y la ideología marxista para imponer un verdadero infierno social y económico que ya dura 62 años, sobrepasando al periodo republicano, si es que aquellos 57 años de democracia representativa y dos constituciones pudiesen darnos una pista, en giro radical, de lo que se creyó un estado de derecho en construcción. 

Y  lo que casi nadie cuenta en la retórica oficial del régimen, e incluso en la no oficial, fue que muchos de los Cubanos independentistas de la primera guerra, que no estuvieron de acuerdo con las reformas pactadas en el Zanjón, se exiliaron en los Estados Unidos, se integraron en la sociedad norteamericana, pero no perdieron sus deseos de intervenir en Cuba: eran Anexionistas, para seguir siendo cubanos sin dejar de ser americanos. En otras palabras: la génesis de los hoy llamados Cubanoamericanos. Y parece que no eran un grupo sin voz ni voto porque en la legislatura de 1894 apoyaron al senador Wilkinson Call por el Estado de la Florida, para que éste insistiera en Washington con el tema de la compra de Cuba,como lo demuestra José Ignacio Rodríguez en su “Estudio sobre el origen, desenvolvimiento y manifestaciones prácticas de la idea de anexión de la Isla de Cuba a los Estados Unidos de América”

Supongo que nunca sabré si realmente el apóstol hubiera podido controlar elementos tan dispares dentro del Partido Revolucionario Cubano como a Gómez y Maceo con su militarismo, ya que luego de su muerte, en mayo del 95, impusieron una campaña de sangre y fuego, contraria la guerra civilizada promulgada por él en el manifiesto de Montecristi; o a Estrada Palma, quien después de su caída en combate y a cargo de la dirección del partido comenzó a promulgar la intervención norteamericana en términos muy peligrosos para la independencia absoluta, que era parte de los basamentos separatistas del postulado partidista. Y lo único cierto en todo esto es que a pesar del indiscutible carisma y dotes organizativas de Martí, pasado el fracaso de “La Fernandina”, una notable cantidad de Cubanos vieron sin un futuro plausible la independencia de la isla en los términos que él la contempló. Y cualquiera con el solo hecho de leer detenidamente los registros históricos sabrá que cuando envió la orden de alzamiento a Juan Gualberto apenas había fondos recaudados para dos expediciones: la de Maceo en Costa Rica y la de Gómez en Haití. Tres años después de iniciado el conflicto y, a pesar de las numerosas aportaciones de los Cubanoamericanos y Cubanos al Partido, más  el impuesto revolucionario que pagaban hacendados y dueños de ingenios con tal de no ver sus propiedades arrasadas por los insurrectos, la situación era una especie de punto muerto que probablemente hubiese terminado en una réplica de la paz del Zanjón

No es un secreto para los más avisados que luego de 10 años de una guerra cruenta y desigual, las reformas que prometió el gobierno Español en el pacto de 1878 a los mambises, de tratar a Cuba como una provincia, no sólo en teoría,- como ya venía siendo por ley -, y considerar a los Criollos en igualdad de derechos como Españoles, no fue cumplida a cabalidad. En vez de esto se vició el ambiente político de la nación con una serie de legislaciones que favorecían a los peninsulares y enrarecieron el ambiente.Teóricamente Cuba era una provincia de España, pero los mercados de la península no fueron abiertos a los productos cubanos, y no se concedió la autonomía a la primera, quizá por miedo del “gobierno de la restauración” a sentar un precedente peligroso entre Gallegos, Vascos y Catalanes, y por no atentar contra los intereses del ejercito centralista.

Pero tampoco todo se quedó en agua de borrajas. Además de la representación parlamentaria cubana lograda en Madrid a partir de 1878 se implementó la Constitución Española de 1876 y la libertad de expresión en 1880. Se abolió completamente la esclavitud en 1886; y entre 1880 y 1898 se desmanteló el entramado de leyes que limitaban los derechos civiles de Africanos y AfroCubanos, pasando estos a ser ciudadanos Españoles con plenos derechos. 

En noviembre de 1897 la reina María Cristina de Habsburgo concedió la autonomía a Cuba y Puerto Rico. En esta se proveía un parlamento insular compuesto de una Cámara de Representantes y un Consejo de Administración con facultades para legislar sobre asuntos insulares, en unión de un Gobernador General nombrado desde la metrópoli, y estableció el sufragio universal masculino. 

La prueba más palpable de cuán lejos habían llegado las políticas descentralizantes hacia la isla se encuentra en la Habana, enero de 1898, en que según el diputado autonomista Don Rafael María de Labra las instigaciones del cónsul norteamericano, Fitzhuge Lee, en la Capital, provocaron la ruptura de negociaciones del gobierno autonómico con un banco Francés para la renegociación de la deuda de Cuba. 

En Cuba nace el Partido Liberal Autonomista (1878) compuesto por reformistas y separatistas que habían abandonado la causa, entre los que se encontraba una élite de  hacendados, financieros, profesionales y académicos. Frente a esto estaba El Partido de Unión Constitucional, conformado por comerciantes, empleados públicos y autoridades de todo tipo. Este era el Partido Español, el que casi siempre ganaba las elecciones debido a la manipulación de las leyes electorales a su favor, beneficiando a comerciantes y empleados públicos que nutrían sus filas. Pero para el 1894 el Partido Autonomista se había convertido en un partido de masas, luego de la crisis interna que había dividido al Partido Constitucional (un año antes), y una parte de su gremio pasó a las filas del Autonomismo; lo que dejaba a este último en una posición de equilibrio dentro del escenario político de aquellos tiempos. Los autonomistas eran nacionalistas dentro de la identidad Española. Entre ellos no faltaron los que anhelaban la independencia de Cuba, pero no querían una guerra que provocase la intervención norteamericana y generase el caudillismo y la militarización de la sociedad. Eran civilistas que veían un mejor camino para la isla dentro de las reformas autonómicas y la posible evolución de un estatus político sobre el estado de derecho. Poco se habla de ellos pero no eran solo simples monárquicos. 

No tendría sentido tratar de exponer brevemente el escenario interno de la isla dentro del contexto histórico sin reparar en la otra organización que llevaría la segunda guerra a Cuba y precipitaría el desenlace final de lo que fue la pérdida de Cuba para España: El Partido Revolucionario Cubano. 

De su fundador, José Julián Martí, se ha dicho de todo. Aun así pretendo tener algunas consideraciones a la luz de los tiempos que corren. 

Creo que no sería justo decir que los autonomistas le hicieron el juego a España, ya que sólo aprovecharon su debilidad frente a los Estados Unidos y la tensa situación política para ganar el estatus que desde 20 años atrás pedían. Y es muy probable que, de no ser por la cooperación de los independentistas con los Estados Unidos, las reformas implementadas por el gobierno Español hubiesen dado resultado; de hecho hay indicios que la famosa carta a Manuel Mercado en la manigua, horas antes de caer en combate Martí, relatando el peligro que corría su vida en aras de impedir que los States se extendieran por las antillas, estaba relacionada con una acusación de los anexionistas a los autonomistas dentro de la isla, que denunciaron al Apóstol de organizar un alzamiento en lo que consideraban “una aventura descabellada proferida desde el extranjero por conspiradores que han vivido muchos años fuera de Cuba”,recogido en la Junta Central del Partido Liberal Autonomista en su exposición “Al Pueblo de Cuba” dentro del libro “El Problema Colonial Contemporáneo”

Pero se sabe que Manuel Mercado fue ministro y amigo del dictador Porfirio Díaz, y éste recelaba de la política expansionista norteamericana, por lo que no es una locura suponer que la misiva de Martí a su amigo iba más en el orden de endulzar los oídos al dictador para recabar ayuda monetaria a la causa. Y es que, si hurgamos con detenimiento en el epistolario Martiano, nos encontramos perlas como ésta, dirigida al señor Gerardo Castellano en 1892: “no procuramos por pelear innecesariamente contra el anexionismo imposible captarnos la antipatía del norte; sino que tenemos la firme decisión de merecer y solicitar y obtener su simpatía, sin la cual la independencia sería muy difícil de lograr y muy difícil de mantener”

Perdón pero esto era pura utopía. 

Aun con esos truenos hay otra carta dirigida al New York Herald el 2 de mayo de 1895 en la que deja claro el deseo de ayuda norteamericana: “Cuba quiere ser libre, para que el hombre realice en ella su fin pleno, para que trabaje en ella el mundo y para vender su riqueza escondida en los mercados naturales de América, donde el interés de su amo Español le impide comprar… Los Estados Unidos preferirían contribuir a la solidez de la libertad de Cuba con la amistad sincera a un pueblo independiente que los ama y les abrirá sus licencias todas, a ser cómplices de una oligarquía pretenciosa y nula” 

Pero ¿cuál era la política norteamericana hacia la isla a finales de siglo?

Se suele decir erróneamente que la doctrina Monroe fue obra de ese presidente, pero en realidad fue originaria de John Quincy Adams, solo que el primero que la expuso al debate político fue Monroe durante el sexto discurso del Estado de la Unión en el congreso, el 2 de Diciembre de 1823. 

“América para los americanos” ,una máxima que nos retrotrae a las políticas de Donald Trump, fue la piedra angular de los designios de un fin de siglo en una potencia naciente. 

Paradójicamente a esto otro presidente norteamericano,Theodore Roosevelt, enemigo encarnizado de la plutocracia que había llevado a McKinley a la casa blanca, fue el que encabezó la invasión a Cuba antes de llegar a la presidencia y aplicó, luego en el poder, la diplomacia del “garrote”, al tiempo que advertía sobre el “Estado Profundo” en gestación:

“Esos banqueros internacionales controlan la mayoría de los diarios para arrodillar en sumisión o quitar de la oficina pública a oficiales que se niegan a colaborar con esos poderosos grupos corruptos que componen al gobierno invisible”.

Las razones por las que Cuba no fue anexada, a fin de cuentas, se pueden encontrar dentro de las mismas causas por las que a día de hoy Cuba es una tierra miserable gobernada por una élite pequeña de mafiosos negreros con disfraz marxista: la influencia financiera de un poder imperial naciente por aquel entonces y continuada en un estado profundo que ha permitido y, de cierta manera mantenido a los castro en el poder por más de 60 años. Cuba fue concebida por los padres fundadores como un estado anexable y necesario desde la concepción de la “fruta madura” de Jefferson, pero de aquellos vientos, el devenir histórico de la República Americana se tornó en un complejo entramado dinámico de intereses que arrojaron las tempestades que hoy sufren tanto los rehenes de los castro en el interior de la isla como una diáspora cautiva también de esos esclavistas, en buena medida, por los lazos de sangre con sus seres queridos, y la paulatina penetración marxista dentro de los states a la que el régimen comunista de Cuba ha contribuido y apoyado desde la década del sesenta, donde las corrientes de pensamiento de la escuela de Frankfurt vienen pudriendo la sociedad americana hasta el día de hoy. 

  1. 15 abril, 2021 a las 9:53 AM

    hay post nuevo y mar de espuma

  2. raulizquierdo2009
    15 abril, 2021 a las 7:41 AM
  3. Romalh
    15 abril, 2021 a las 7:24 AM

  4. raulizquierdo2009
    14 abril, 2021 a las 8:35 PM

    Este fue el comentario en cuestion que no encontraron

    Raul Izquierdo
    Tuvimos un revolucionario en la historia que fue evolucionario, un hombre que fundo un Partido verdaderamente revolucionario para la liberacion de dos paises, un hombre preclaro e iluminado, que al mismo tiempo que fue un Procer fundador de pueblos, comprometido y patriota, un hombre culto, dedicado y decente que vivio y murio combatiendo la injusticia y la opresion afrentosa y oprobiosa a la que ciertos poderes (no solo el espanol) pretendian someter a la isla, lo hizo de la forma mas elevada y valiente, con la palabra y con la accion, nadie puede negar que tuvimos al mejor de los humanistas, a Jose Marti, orgullo de todos los cubanos, pero tambien tuvimos a Varela, quien fue el primero que nos enseno a pensar, tuvimos a verdaderos “maestros” en toda la extension de la palabra, hombres que fueron eruditos y pusieron todo su acervo en funcion del pueblo que seria algun dia la Nacion y Republica cubana, tuvimos otros muchos, a Cespedes, a Agramonte a Maceo, a Juan Gualberto, a Saco y a toda una pleyade de dilectos patriotas que siendo hijos destacados, al mismo tiempo fueron Padres de la Patria nueva, hombres de palabra y honor, oradores, pensadores, todos locuaces y especializados en el uso de la palabra, de la palabra elevada y culta, de la palabra atinada, aquellos hombres jamas permitieron ser prostituidos por la chabacaneria, el mal gusto, el tono elevado del griterio con malas y bajas palabras, por la miseria humana que reduce al hombre a un nivel de lodazal y le mata su virtud, eran hombres capaces de darle una bofetada a cualquiera y hasta de luchar o morir por la patria y por el pueblo, no se acobardaban, sin embargo, no andaban enfrascados tampoco en broncas esteriles de guaperia barata (hablo de actitudes no de nadie en especifico, ni generalizo sobre los protestantes de San Isidro, donde estoy seguro que habra mucha gente decente todavia a estas alturas, a pesar de la tanta bajura en la que hemos caido los cubanos) esos hombres pusieron en alto la cubania sobre la base de los pensamientos civicos mas elevados y jamas relacionaron la cubania con la vulgaridad ni las malas palabras, no iban lanzando pingas de boca en boca, ni le decian singao a nadie, sin embargo lograron la Republica, la que no ha logrado nadie recuperar en las mas de seis decadas que llevamos de castrismo, es precisamente el castrismo el que nos logro involucionar, degradarnos, entrar en crisis moral para desmoralizarnos y usarnos dejando ver al mundo que los que los sustituirian de dejar ellos el poder es una masa acritica con la que no se construye pais porque es marginal, malhablada y vive en una ignorancia guaposa, comparada con el peor lodazal, lo siento, no tengo dudas de que nuestro vino, dulce o agrio es nuestro vino, que todos han de ser incluidos cuando se dice “con todos y para el bien de todos” pero lo primero que tiene que hacer la gente es ser decente, no justificarse, no darle la razon al castrismo, ir a formas mas concretas de lucha que a manifestaciones de tipo vulgar donde teniando la razon quedan demeritados y subbvalorados sobre todo cuando el mundo ve eso. Si tuvimos a esos hombres, como vamos a defraudarlos asi ? Por que no los honramos ? Por que no nos damos cuenta de que actitudes vulgares no se justifican por la vulgaridad represiva de los verdugos de un pueblo, sea cual sea.
    Para que un pueblo sea soberano y libre, lo primero que deberia ser es ser culto y virtuoso, entendiendo la virtud y la cultura no como entelequias sofisticadas, alejada del pueblo, sino convicciones que son la esencia del pueblo mismo.
    Yo, por mi parte, no defraudo a mis proceres justificando ciertas actitudes o formas de lucha, no todo vale, yo quiero, como Marti queria, que “la ley primera sea el culto a la dignidad plena del hombre” quiero que juntos traigamos de nuevo a la Nacion que fuimos, con el pueblo que fuimos, no con el que ya no somos.

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