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EL HELADO COMO ARMA DE DISUASIÓN POLÍTICA Y APACIGUAMIENTO.

20 mayo, 2019 169 comentarios

Por Raul Izquierdo

Ni Fresa, ni Chocolate… Hoy no es un dia de suerte donde contar maravillas !

Coppelia se va !

El Coppelia, nunca fue el Edificio apropiado para ese sitio, tenía diseño y buena factura, pero no era el Edificio para ese emplazamiento, especialmente por Concepto Uso, Escala y Programa.

Girona lo reconocia, el hizo lo mejor que pudo y a muchos nos gustaba el edificio, pero no su ubicación, ni el Mega-criterio como una inmensa heladería que le dio lugar, por lo que mereció el irónico nombre de “La Catedral del Helado”

Hay que conocer un poco algunas circunstancias históricas por las que fue improvisado y las pude conocer directamente del testimonio personal del propio Mario, en un diálogo entrevista, que le realizara como ejercicio de examen para una Asignatura en nuestra Facultad de Arquitectura. Primero habría que decir que “23 y L” jamas habia tenido un carácter de “Centro Urbano” ha sido una intersección importante de dos calles, siendo la Calle 23 un eje vial notable que enlaza algunos polos de relativa importancia urbana, viniendo desde la Calle 12, pero no era más que eso, apenas cuatro esquinas, aun asi, 23 y L se fue poco a poco convirtiendo en un lugar habitual de congregación y ocio, por varios elementos influyentes y determinantes que se conjugaron.

El primero, que en el lugar se ubica el Hotel Habana Libre, antes Hilton, construido en los 50 y dotado de una gran infraestructura de servicios importante, tales como, Sala Teatro, Restaurantes, Bares y un Cabaret, servicios accesibles al público entonces y que suponían cierta concurrencia.

En segundo lugar y frente a este, estaba ubicado el Cine Yara, que antes habia sido Radiocentro, pionero en las tecnologías Technicolor y Cinemascope, con un novedoso espectáculo de 3D conocido como Cinerama, edificación que es contigua a los Estudios Centrales de la Televisión Nacional, antes CMQ, ambos sitios con gran popularidad y actividad que incluian programación en vivo y notable afluencia de público.

En tercer lugar, el hecho de ser esa intersección el inicio de lo que ha sido denominado como “La Rampa” dada su escénica pendiente de panorámica urbana, con perspectiva hacia el Mar y acentuada por puntos focales o hitos como El Pabellón Cuba, un Centro de Exposiciones con buen concepto y realización, la Casa de la Cultura Checa, algunos Night Clubs con música en vivo, Cafeterias y Restaurantes.

En cuarto lugar, podría considerarse la cercanía de 23 y L con La Colina Universitaria, que aportaba al area, la presencia de numerosos jóvenes estudiantes ansiosos y ávidos de actividades.

Siendo asi, en el sitio donde más tarde se hiciera Coppelia, la esquina suroeste, lo que habia existido antes, fue el antiguo edificio del Hospital Reina Mercedes, demolido ya para esos días, donde se hizo un Parque que asumo temporal, dada la importancia de la esquina, para de alguna forma ocuparla por un tiempo, con alguna actividad abierta de ocio, en lo que se planteaba o planeaba un Edificio definitivo y apropiado, el que al final resulto ser, la Mega-Heladería que hoy se pretende demoler, decisión que no tanto obedeciera a un serio Estudio Urbanístico, sino que tuvo lugar más bien por una muy extraña combinación entre “capricho y necesidad” cuando se busca apaciguar las ansias del pueblo, con la vieja fórmula de la Roma esclavista de “Pan y Circo” y se nos presenta al Helado, como “Arma de Disuasión Política Masiva”

Corría la primera década del Periodo “Revolucionario” era un tiempo difícil, de cambios, convulso y trepidante, donde todo iba, a pasos agigantados de forma bastante visceral e impensada, la población y en especial la juventud, a la que se le empezaba a prohibir cosas, tenía serias dudas sobre la legitimidad de aquel proceso y el riesgo evidente de ser cuestionada por sus manifestaciones de libertad y rebeldía, buscaba sitios donde ir a reunirse y comunicarse.

Al mismo tiempo, solían convocarse en el lugar, actividades de gran importancia y trascendencia nacional e internacional, como por ejemplo el Campeonato Mundial de Ajedrez, entre muchas, pero también algunas de carácter político ideológico y de control que pugnaban con el ejercicio de los derechos y libertades de un pueblo al que iban gradualmente controlando y esclavizando, tras aquellos primeros tiempos de Destierro, Prision, Coercion y Crimenes, que el Régimen en su radicalización gradual y firme, calificaba eufemisticamente de “ajusticiamientos”

Así las cosas y de forma atropellada, se convoca en el Habana Libre la Conferencia Tricontinental, aquella del tristemente célebre discurso del Asesino Guevara, hablando de “tableteo de ametralladoras” y otras lindezas. Era un momento politico algido !

Se disponía de apenas unos pocos y escasos seis meses para dar un uso a la esquina suroeste, entonces fue ahí donde entraron a jugar el capricho y la necesidad.
El Tiranocastro Ruz, dictó una de sus Megalomanías, hacer allí una obra que fuera la expresión de la fuerza “roboilusionaria” entonces y acto seguido, su siempre fiel e incondicional acólito y lugarteniente general Celia Sánchez Manduley,  puso manos a la obra y llamó a Mario Girona, que además de ser un talentoso Arquitecto, era su pariente y un hombre de confianza, de los que no se habían “ido” y con oficio, para que en tiempo record proyectara y construyera un Edificio que fuera trascendente y rompedor, imagen de los nuevos tiempos de romanticismo ilusionario, que al mismo tiempo fuera factible con los escasos recursos de que disponía el país, el que resultó ser el célebre Coppelia, idea de no se quien, no creo fuera de Fidel, aunque podria ser, o probablemente de Celia, pero idea que a fin de cuentas le vino impuesta a Girona, tan prefabricada, como prefabricada tenía que ser la construcción para conseguirla en ese tiempo record.

Todavía quedaban oficios en Cuba, un País puntero en Construcciones singulares y de calidad, por lo que Girona junto una Brigada de calificados constructores y se plantó “in situ” en una barraca de facilidad temporal y hacia los planos allí mismo, en directo y a tiempo real contra obra, a veces incluso (contado por el mismo) en papel de estraza, a lápiz y sin copias heliográficas o blue prints.
Es bueno y justo, decir tambien, como me recordara hoy el Profesor, Colega y Amigo Reinaldo Togores que, junto al Arquitecto Mario Girona, trabajaron en el proyecto, Rita María Grau y Candelario Ajuria, como Arquitectos colaboradores y como Ingenieros Calculistas, Maximiliano Isoba y Gonzalo Paz.

Asi se prefabricaron e izaron in situ, todas las piezas de su esquema radial de pilares de soporte, vigas de contrafuerte y losas casetonadas de una cubierta cónica, que transmitía inmensas cargas de tracción a un anillo perimetral, tomadas a compression por al menos doce contrafuertes que apuntalaban la estructura madre, además de los pesados discos circulares de los pisos o salones, con sofito cóncavo abovedado para lograr que trabajaran a compresión contra los pilares y contrafuertes, consiguiendo un resultado formal de no poca influencia Niemeyeriana, forma concava esta, conseguida de forma práctica y rápida con una superficie convexa de base de suelo-cemento de limo arcilloso, moldeada en tierra a modo de encofrado molde, para izarlas hasta su sitio definitivo, los que luego presentaron muchos problemas acústicos insolubles.

Así se hizo Coppelia, la heladería de desayuno almuerzo y cena, la cual ha estado ahí por más de cinco décadas y el demolerla ciertamente no duele demasiado, ni duele mas que lo que dolera, que lo que se haga, sea también impensado y no sea esta vez para el pueblo, porque al menos Coppelia lo fue, puede que con casi total seguridad, el “nuevo conjunto” de Hoteles y Tiendas, este destinado a la “especulacion” Estatal de Divisas, para quienes puedan pagarlas, entiéndase turismo extranjero y Ejecutivos Corporativos, como parte de la prestidigitación de subsistencia y supervivencia del “tardo-castrismo” en ese afán de mantenerse ejerciendo su poder represivo sobre el pueblo, un poder tan omnímodo como ilegítimo, un poder que insiste en mostrarse como una pagina mas del oprobioso e indignante trato que es dado a los cubanos, por parte de una Dictadura absurda, esteril, obsoleta y usurera.

Si lo que se haga esta vez, es lo urbanísticamente apropiado para el sitio, pero no es apropiadamente para el uso y participación del pueblo cubano, entonces no tengo dudas de que será peor siempre que lo que pudiera haber significado Coppelia y sus helados, como un “arma de disuasión política o de apaciguamiento del ansia popular” porque, aunque fuera urbanísticamente inadecuado, al menos alimentó con helados por décadas a un pueblo hambriento, desilusionado y desconsolado, que encontró allí un punto de encuentro, reunion, comunicación y solaz refrescamiento, donde enfriar los bríos y la asfixia del calor climatológico y el clima sociopolítico.

Que habrá que hacer ahora, para tomar… Fresa o Chocolate?