NEGACION

24 abril, 2014

Por Arturo Bonet Canizares

denial

 

 

Todo proceso  humano que se relacione con experimentar el sentimiento de pérdida y dolor circula invariablemente por un ciclo que fue inicialmente caracterizado por Elizabeth Kubler-Ross en su fundamental libro de 1969, “On Death and Dying”. Dicho proceso comprende cinco etapas invariables y subsecuentes, a saber: Negación, Rabia, Negociación, Depresión y Aceptación.

No es el objetivo de este texto profundizar en todos los estados que siguen a una perdida definida, ya sea la propia salud, la muerte de un ser querido o de un status material o espiritual. Quiero referirme hoy a la Negación, ese primer estado después de la pérdida y unido al dolor inicial que constituye el mecanismo de defensa mental mas primordial del individuo. Negar a uno mismo la realidad de un hecho, intentar obviarlo, desconocer su existencia es por tanto una reacción natural, un mecanismo de intento de protección del ser humano ante el dolor y la tragedia.

El problema es que la negación constituye precisamente una reacción, un estado de transición comprobadamente rápido tras evidenciar que la pérdida es real, que es un hecho inalterable.

La negación ha sido y sigue siendo un estado muy común en el caso cubano. El régimen por un lado ha permanecido en estado de negación ante el doloroso hecho del error político, social y económico que ha implicado su mandato por mas de medio siglo. Esa falta de capacidad para circular progresivamente por el natural proceso y llegar a la necesaria aceptación ha generado un enorme grado de incompetencia del poder y ha convertido a la sociedad en espectadora, haciendole perder toda capacidad y autoridad para intentar contrarrestar el impacto negativo de una gestión solo interesada en mantener en el poder a una casta convertida en inepta monarquía bananera.

La negación del problema de su incompetencia para gobernar en función del beneficio de la sociedad hace que la raíz de dicho problema se fotalezca, lo hace impenetrable y su expansión incontrolable en tiempo y espacio. La negación ha llevado a la entelequia cubana a conservar lo que no funciona, ha hecho de la política una conducta permisiva, una acción intuitiva, irreflexiva y en fin, destructiva para la praxis de la nación.

Ese estado de negación del régimen ha generado en la sociedad la actitud de considerar una futilidad reclamar sus derechos y ha convertido la aspiración comun al bienestar en un espejismo.

Por su parte, dicha sociedad cubana no ha tenido mejor desempeño. Se ha perdido una nación diluida en el concepto del tumulto revolucionario y no ha sido recuperada. La gran mayoria de la población funciona en conducta armónica con la negativa del estado. Ha sido incapaz de superarla hacia estados superiores que podrían conducirla a aceptar como un hecho definitivo dicha incapacidad de gobernar e intentar cambiar su status que sigue cubierto por densas capas de eufemismo politico derivado de la negativa del régimen a negociar poder absoluto por desarrollo y progreso socioeconómicos.

No quiere esto decir que muchos ciudadanos no anden circulando por la Rabia y la Depresión y cuando llegan a aceptar con claridad su situación todavía nieguen la posibilidad de cambiarla y opten convencidos por moverse a otros escenarios. Hoy, los que en Cuba denuncien y se opongan a la negativa del régimen de cambiar definitivamente dicho status tras su probada ineficiencia y desprecio por la ciudadanía y aquellos que denuncien y se opongan a sus intentos de enmascarar el continuismo negativo de su gestión, merecen todo el apoyo de los que aceptaron hace tiempo que con la existencia del régimen sus vidas nunca cambiarían. 

No habrá discurso ni acción valedera para la estructura de la nación cubana que no pase por la aceptación fundamental de que el régimen es absolutamente incapaz de salir de su estado de negación permanente. Que es totalmente incapaz de cambiar. Que no hay otro camino que cambiar al régimen. Que los contubernios y regateos con el mismo tanto externos como internos solamente lastran la posibilidad de libertad y progreso para todos. Hay mas de dos millones y medio de cubanos en el exterior que, tanto convencidos o aún a su pesar, aceptaron tal hecho irrefutable. Y de una forma u otra aspiran a una nación diferente. Esa influencia debe ser encaminada mas alla de las visiones e intereses limitados y particulares.

Tal vez hemos fallado en enviar el mensaje adecuado. Tal vez contribuimos a que la negación isleña no tenga fin y hoy tienda solo a cambiar de ropaje y se vea en ello una salida. Tal vez debamos solidamente convencernos todos de la realidad, de la inevitabilidad del movimiento social para el cambio como único camino. Porque evidentemente un volumen considerable de cubanos sigue mentalmente coqueteando con la idea de que el régimen es capaz de evolucionar.

Ese es el convencimiento que debe llevarse a la mayoría de la población cubana para que termine ese inmovilismo negativo y la supervivencia como objetivo del que no logran salir. Todo lo demás son triquiñuelas y falacias que maquillan la raíz negativa del totalitarismo y solo garantizan su permanencia en el poder por todo el tiempo que sean capaces de robarle a la nacion y al futuro.

 

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  1. 11 mayo, 2014 en 1:42 PM

    hay post nuevo y mar de espuma

  2. Armienne
    11 mayo, 2014 en 1:39 PM

    Felicidades a las mamás.

  3. milkmanofpanama
    11 mayo, 2014 en 1:34 PM

    muchachon muchachon que poco sentido del humor tienes, cuantos prejuicios tienes con eso de la hombria y la machangueria barata por favor ya se dijo caso cerrado

  4. El Mamba
    11 mayo, 2014 en 1:30 PM

    IYA,
    You got mail.

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  1. 11 octubre, 2014 en 12:24 PM
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