Cien años de compañia

17 abril, 2014

Por Raul Izquierdo

 

castrogabo1

 

Bueno, murió el Gabo, el genio intelectual y premio Nobel al que su intelecto y sabiduría indudable que volcaba en una pluma genial, no le sirvió en cambio para discriminar de quien ser amigo, eligiendo como tal, cosa difícil de entender y a falta del Coronel Aureliano Buendía, su inexistente personaje de la ficción, se agenció la amistad del Coma Andante Tiranocastro Ruz, personaje real espantoso del Macondismo Mágico cubano.

¿Cómo pudo ser? ¿Es que a ciertos intelectuales no se les enciende una mínima neurona para discernir con sensatez sobre la onírica circunstancia de resultar cautivados por un personaje ególatra, orate y megalomaníaco, obsesivo compulsivo crónico?
¡Na! no creo en la estupidez del genio, pero sí creo en la matrería del listo. Lo comprendí  un día en los tempranos ochenta, cuando recién llegado a La Habana de mi Servicio Social en provincia, después de tres años cobrando ciento y pico de míseros pesos cubanos para “pagar” mis estudios universitarios, además de tener que “pagarlos” con el agradecimiento perpetuo que se nos exigía, recordándonos a menudo que la Revolución nos había “dado” todo lo que éramos y que de no ser por ella no seríamos nadie, lo comprendí, decía, cuando coincidí en la luz roja de un semáforo con El Gabo, entonces aún joven, yo en una guagua 132 repleta hasta los topes y él en un flamante BMW rojo del último modelo, que apenas saltar la verde desapareció raudo y veloz, dejando en mí sólo el asombro y el interés por saber algo más de aquella maravilla de la tecnología alemana, de la cual se veían pocos ejemplares en nuestra ya empobrecida ciudad.
No sé si Gabriel García Márquez, vivía entonces en muchas partes, es posible, millones tenía y como escritor, se me hacía natural que anduviera de trotamundos atesorando vivencias en los sitios más inverosímiles de lo surreal espantoso. Con seguridad tendría una casa en su natal Colombia, pero iría poco porque allí las guerrilas de las FARC, alimentadas por su amigo Coma Andante, pululaban por doquier, traficaban de todo, atentaban, mataban y secuestraban a diestra y siniestra, sin piedad ni razón más allá de un “delirium tremens” ideológico.
Decían que vivía en México y probablemente era así parte del tiempo, quizá también en París y hasta en Tumbuctú pudo tener un refugio para su talento, pero lo que sí era cierto es que el Gabo disfrutaba de una generosa mansión en El Laguito o Siboney en Miramar, obtenida en dádiva arbitraria de su amiguete Fidel Castro, que se la regaló  seguramente con una cuota fija de las mulatas visitadoras de que gustaba y la única obligación de estar siempre a tiro de conversación cuando estando en Cuba, se le ocurría al orate Castro castrense ir para allá a la hora que fuera, preferentemente de madrugada, cuando le diera la reverendísima gana de conversar con el dilecto amigo.
La Cuba de los ochenta aún no era la Cuba paupérrima del todo que llegó a ser después cuando se cayeron las subvenciones soviéticas, porque el sovietismo incluso, se cayó del todo y desapareció tras desplomarse el Muro de Berlín y arrastrar a Cuba hacia un Periodo Especial, que era el nombre bonito que la satrapía dio a la hambruna.
Aun así, en la Cuba de los ochenta los cubanos eran rehenes de una ideología tan estéril y devaluada, que costaba trabajo pensar como podía ser valorada por un premio Nobel y genial escritor por muy amigo del caudillo que fuera, entendiendo ya esa amistad como enfermiza o malsana, de modo que el cubano de a pie (yo era uno de ellos), andaba literalmente a pie, no podía pensar, mucho menos hablar, tenía una libreta de racionamiento con cupones por lo que si cogías pintura, no te tocaba brocha hasta el proximo año porque ambas cosas eran por el mismo cupón. Además se la pasaban o nos la pasábamos forrajeando o buscando en extrapelo el sustento de cada día, además de la cantaleta de las guardias, el trabajo obligadamente voluntario, las movilizaciones de milicias territoriales y entre col y col, un círculo político en la Universidad, el mismo en el centro de trabajo y luego el mismo en el CDR, tres veces nos soplaban el discurso y yo pensando cómo podía García Márquez estar de acuerdo con eso. A veces tenia la esperanza de que siendo amigos un día le abriera las entendederas al caudillo y le dijera que eso no lo llevaba a parte alguna y lo hiciera cambiar, pero no, era el caudillo el que cautivando con su loca locuacidad al genio,  lo metía en la lámpara sin necesidad de manifestar ningun deseo porque él, el todopoderoso,  ya lo tenía todo, hasta amigos Premio Nobel.
El asunto es que yo, ya con treinta años y una hija, aún vivía agregado, trabajaba en una Empresa Estatal de Viviendas, ya era arquitecto, ademas era profesor en la Facultad de Arquitectura y sencillamente no tenía vivienda, siendo además cubano, que no aportaba mucho más al dato pero era para mí inaudito, no que no me la dieran, sino que no la pudiera comprar o simplemente hacérmela en algun terreno que, de no estar prohibido, pudiera comprar.
Entonces llegaba el Gabo y el Fifo, de pronto, como así, de la nada y por sus santos cojones, le daba una casa, no una casa ¿qué digo yo ?… una mansión con mucamas, camas, mulatas y todo, (espero que no le haya dado también el BMW) en fin, como en todo totalitarismo, las cosas quedaban así y nadie podía decir nada al respecto porque todo quedaba entre Gabo y Fifo y los del pueblo, nosotros, a jodernos. No era la primera vez, esto pasaba a menudo, a veces masivamente, lo sabíamos ya desde que irrumpieron en desbandada un dia los chilenos tras la hecatombe Allendiana, en la cual Cuba, solidariamente, entiéndase el Fifo, por una razón religioso sexual, por salirle de sus santos cojones, le dio empleo, casa y cuotas especiales de extranjero en diplomercados a los diplodocus chilenos que cayeron en la isla como bacterias ahuyentadas por un antibiótico llamado Pinochet, que fue en realidad el Comandante que llegó y mandó a parar. De los edificios de microbrigadas habia que donar viviendas para los chilenos y nosotros sin casa, viviendo agregados, buscando alguna vieja a quien cuidar a cambio de acompañarla y tener techo.
Había un triste chiste por entonces que decía: “Para los extranjeros, diplotiendas, diplomercados, diplogarajes y para los cubanos… diplomas ”. Mientras los cubanos cagábamos pelos sin comer mangos y la pulíamos para sobrevivir en medio de todo tipo de carencias, personajes intelectuales como el Gabo, ya que se asegura que los intelectuales son los aptos, son los idóneos para ser ejemplo y dirigir a la plebe, se hacían los que no sabían y coexistían con semejante oprobiosa ignominia, gozando de privilegios en el país de su amigo el tirano, quien lo sobrevive (porque éste entierra a todo el mundo) donde los nacionales no tenían ni casa, ni carro, ni viajes, ni dólares (porque estaba penada con cárcel la tenencia de un simple dólar) ni comida, ni derechos, ni libertades, ni esperanzas, ni futuro.

Así que lo siento, sin cólera y sin amor, en estos tiempos de vientos macondianos, que no tienen nada de realismo mágico, descansa en paz, Gabo, porque has muerto al fin y al cabo, pero no te lloro, porque en el mejor de los casos, has sido un genio de sensatez escasa, un genio ingenuo, amigo de nuestro enemigo, “el grande” como le decías, cuya muerte me duele menos que la de cualquiera de los muertos nuestros, esos cadáveres amados, los que un día y todos los días, ensueño fueron de la Patria mía.
Los cubanos también teníamos derecho a conocer el hielo, a cien años de compañía,en lugar de cincuenta y cinco en la soledad de la crueldad.

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  1. 17 mayo, 2014 en 9:45 AM

    …AL FIN TE MORISTES….La BESTIA tiene uno menos que lo escuche…

  2. el bobo de la yuca
    24 abril, 2014 en 1:37 PM

    Dice la tirania que la produccion de carne y leche se ha reducido a la tercera parte en los ultimos decenios.

    Se estan produciendo 100,000 tons de carne y 400 millones litros de leche. Dicho asi pareceria mucha carne y mucha leche, pero sacando cuenta si se ditribuyera equitativamente entre los 11.3 millones de cubanos tocarian a:
    -18 libras de carne al año, o 1.5 libra de carne al mes;35 litros 0.8 onzas/dia
    -36 litros leche al año, 3 litros leche al mes, 0.1 litro al dia (3.4 onza)

    Pero estas cantidades son hipotecticas.Como la reolucion reparte parejo: una mitad pa los dirigentes, y otra mitad pal pueblo; se deduce que el pueblo recibiia solo la mitad de las cifras mencionadas.

    Nota: De esas vacas muertas y dadas de baja por hambre y la sequia, el 90% pararon en las barrigas de los dirigentes

    http://www.diariodecuba.com/cu….._8284.html

    http://www.diariodecuba.com/cuba/1398331721_8284.html

  3. 24 abril, 2014 en 1:23 PM

    Hay post nuevo y mar de espuma…

  4. el bobo de la yuca
    24 abril, 2014 en 9:39 AM

    Es preferible un fin de semana en compañia de Armienne
    que 100 años de compañia con el Gabo.

    Armienne, Evelio te esta buscando en GY

  5. Armienne
    24 abril, 2014 en 9:27 AM

    Armienne la Puta – 24 Abr 2014 – 9:27 am

    Hola, amigos.
    Encantada de visitarlos.
    Yo admiro a Rosa Maria Paya.

  6. el bobo de la yuca
    24 abril, 2014 en 9:23 AM

    Simon Jose Marti Bolivar :
    Se ha hablado tanto de cuentos de gallinas.
    La Gallina de los Huevos de Oro.
    La Gallina Papanatas. La Boda de La Gallina, etc.
    Pero siempre sale a relucir La Gallina Prieta.
    ==================================================
    SJMB:
    Lo que pasa es la Gallina Prieta tiene mas FUERZA.

    Un Babalao de Gunabacoa me ofrecia hacer un trabajo para que pudiera salir de Cuba si le llevaba una Galllna Prieta, una botella de ron y 5 tabacos.

    Cuando le dije que me seria dificil conseguir una gallina prieta , pues ya todas las gallinas de granjas eran blancas, me dijo:
    -No importa. Puedes traer gallina blanca tambien, pero tienen que ser dos, pues tienen menos FUERZA que la gallina prieta.

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  1. 17 mayo, 2014 en 7:27 AM
  2. 9 mayo, 2014 en 5:57 AM
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