Archive

Archive for 17 diciembre 2013

La “imagen del enemigo”. El enfrentamiento contra el semejante.

17 diciembre, 2013 334 comentarios

Por iyamiami

gato nangara

“La creación del enemigo
Para crear un enemigo toma un lienzo en blanco
y esboza sobre él las figuras de hombres, mujeres y niños.
(…)
Dibuja en el rostro de tu enemigo la envidia, el odio, la crueldad
que no te atreves a admitir como propias.
Ensombrece todo asomo de simpatía en sus rostros.
(…)
Deforma su sonrisa
hasta que parezca el aspecto tenebroso de una mueca de crueldad.
Arranca la piel de sus huesos
hasta que asome el esqueleto inerme de la muerte.
Exagera cada rasgo
hasta transformar a cada ser humano
en una bestia, una alimaña, un insecto.
Llena el fondo del cuadro
con todos los demonios y figuras malignas
que alimentan nuestras pesadillas ancestrales.
Cuando hayas acabado el retrato de tu enemigo
podrás matarlo y descuartizarlo
sin sentir vergüenza ni culpa alguna.
Porque entonces lo que destruirás
se habrá convertido en un enemigo de Dios
o en un obstáculo para la sagrada dialéctica de la historia.”

Sam Keen

…………………………………..

“Personas, millones de esos seres que somos, la razón de la vida no es la guerra, sino comprender que no hay enemigos.”

Nelson Jimenez Vivero. “Fichas”

…………………………………..

No pasa un dia sin que en alguna parte escuchemos acusaciones sobre el supuesto pasado castrista de cada uno de los que hemos sido habituales de las paginas de nuestro blog, cuando no de la activa militancia castrista y comunista que nos inspira y la militancia actual de alguno de nosotros como miembro del odiado G2….o del FBI segun soplen los vientos.

La “imagen del enemigo” es un termino  bien conocido que define una tecnica de propaganda totalitaria, pero sus raices habria que buscarlas desde que el hombre tuvo diferencias de criterio. No es exclusivo de los totalitarismos, los ultranacionalismos o los fanatismos de diversa indole,  el crear enemigos idealizados buscando adeptos y divisiones para cosechar algun provecho.  La propia naturaleza humana proporciona a estos fenomenos sociales un fertil  terreno para, de la mano de la tonteria,  el prejuicio y la ignorancia, convertir al que disiente de nosotros en enemigo, al debate en acto de repudio y a la critica en insulto, cuando no en escarnio de proporciones catastroficas e irreversibles.  La “imagen del enemigo”esta presente tanto en una reunion entre comadres, como en la politica de algunos estados, en editoriales de prensa acreditada como en comentarios de blogs personales y su vigencia, presencia  y casi unico fin entre algunos blogs y comentaristas de  blogs sobre tema cubano, dicen que ya es hora de intentar pararlos.

Sin eludir responsabilidad donde la hayamos tenido, el debate entre cubanos se torna con frecuencia en esteril sucesion de desafortunados encontronazos que, si bien no siempre son espontaneos, suelen ser tan frecuentes que perjudican no solo el entendimiento sino el propio debate sobre nuestra patria. Y no es la broma ni el uso de algun giro burlon para la descripcion sin nombres y apellidos de algunas actitudes o grupos  crear una “imagen del enemigo”, sino el escarnio publico destructivo, la calumnia, el irrespeto malicioso , la ofensa constante en sustitucion de razones,  que remplazan cada vez mas lo que deberia ser conversar las diferencias donde las hubiera. Cierto que no siempre vale la pena intentarlo, porque en ocasiones es obvia la incapacidad o la voluntad de oir o de argumentar. Pero siempre vale la pena tratar de medir argumentos sin caer en la tentacion de los juicios apresurados o injustos antes de conversar y hay que conversar primero antes de decidir si hay incapacidad o falta de voluntad en la otra parte.

La “imagen del enemigo” se construye al atribuir casi  exclusivamente o por completo solo características negativas al otro, llegando así incluso hasta una incapacidad de ver los aspectos positivos que pudiera tener. La imagen del enemigo no acepta que mi enemigo es como yo, lo negara siempre como a un semejante.  No vera en el enemigo nada de la propia imagen. Nunca.

No sólo pensamos al enemigo, sino que también lo sentimos. La imagen del enemigo se crea a partir de emociones y sentimientos frente al otro.    Siempre se retrata al enemigo como no-humano, como malvado, como una máquina, como la encarnacion de todo el mal sin ningun bien.  El enemigo que se ha elegido (A veces, alguien lo hará por usted) no tiene nada en común con usted.  Encuentra diferencias obvias como la raza, el idioma, la religión, las diferencias de opinion, los hábitos alimenticios…pero si no las encuentra, las inventa.  Muestra siempre a este enemigo en acciones que parecen extrañas, militantes,  despreciables, diferentes. Lo intolera. Lo rechaza, lo excluye a priori.

El enemigo ideal no tiene opiniones sino convulsiones, no es vehemente sino histerico,  no lamenta sino que se rasga las vestiduras, no  critica sino que  ataca, no busca la verdad sino que quiere imponer la suya, no puede ser nunca honesto ni sincero, siempre es ladino y trata de confundir, cuando no es ignorante y torpe, usa su inteligencia para el mal, no hace preguntas, sino que indaga indecentemente,  no tiene dudas que expresar, sino insidias, no nos explica lo que el haria ni nos aconseja, ni nos advierte de peligros, sino que viene como iluminado autosuficiente y egolatra a decirnos lo que tenemos que hacer, no se equivoca, es culpable, no tiene mas experiencia que nosotros, es un carcamal fosil,  no tiene nada que decir, por eso no se escucha lo que diga, ni sus argumentos, ni sus dudas, ni sus preguntas, ni sus respuestas, ni sus opiniones, ni sus criticas, ni sus sugerencias, ni su experiencia, ni su informacion, ni sus lamentos, ni su verdad.  No se mide su honestidad porque no puede ser honesto, ni vehemente, ni sincero.  No se necesita discutir con el enemigo, nuestro argumento contra el argumento ajeno se sustituye por el ataque ad homine contra el enemigo, la descalificacion del mensajero cualquiera sea su mensaje, lo unico que se precisa demostrar no es la validez del argumento propio sino la descalificacion a priori del mensaje ajeno y, sobre todo,  del mensajero. Dichos y hechos propios y ajenos dejan de ser el centro del analisis o la critica, la descalificacion es lo verdaderamente importante y demostrar a toda costa que quien nos adversa refleja fielmente la imagen del enemigo, es  malo, lo muy opuesto a un semejante.

Es que no hay enemigos reales? Por supuesto y ninguno mas real que el que se aferra a tratar como enemigo a su semejante.

Son mis semejantes los castristas?  Algunos. Tenemos diferencias irreconciliables algunos cubanos? Si, pero son todos los que tienen diferencias irreconciliables conmigo mis enemigos? Por supuesto que no.  Aun entre ellos, quien me escucha y me respeta es menos enemigo, aun entre ellos, quien este dispuesto al debate renunciando a la imagen de enemigo que le inspiro y  a buscar conmigo la verdad, una verdad, dejara de ser mi enemigo para convertirse en adversario, sera mi adversario pero tambien mi interlocutor, tal vez mi amigo y quien sabe si algun dia sera mi complice y companero de ideas. Un complice en la busqueda de nuestro mutuo crecimiento como hombres y como cubanos.  Lo contrario solo sirve a los intereses que buscan separar y destruir.

Son mis semejantes los anticastristas? Algunos.  Tenemos diferencias irreconciliables algunos anticastristas? Si. pero si persiguen ser o son anticastristas verdaderos, renunciaran a la tentacion de enfrentarse a imagenes del enemigo o a crearlas, deconstruiran esa imagen, respetaran la opinion ajena diferente ,buscaran sus razones,  la escucharan,  la verificaran, mediran argumentos verdaderos propios con los ajenos, condenaran y no justificaran la falta de transparencia, el ataque al mensajero, la descalificacion a priori,  la exclusion a priori,  el ataque ad homine, el golpe bajo, el insulto gratuito, la mentira.

Son los cubanos enemigos entre si por naturaleza? Claro que no, los cubanos somos simplemente humanos. Citando a Freud:

“De acuerdo con el testimonio del psicoanálisis, casi toda relación afectiva íntima y prolongada entre dos personas “matrimonio, amistad, relaciones entre padres e hijos” contiene un sedimento de sentimientos de desautorización y de hostilidad que sólo en virtud de la represión no es percibido. Está menos encubierto en las cofradías, donde cada miembro disputa con los otros y cada subordinado murmura de su superior. Y esto mismo acontece cuando los hombres se reúnen en unidades mayores. Toda vez que dos familias se alían por matrimonio, cada una se juzga la mejor o la más aristocrática, a expensas de la otra. Dos ciudades vecinas tratarán de perjudicarse mutuamente en la competencia; todo pequeño cantón desprecia a los demás. Pueblos emparentados se repelen, los alemanes del Sur no soportan a los del Norte, los ingleses abominan de los escoceses, los españoles desdeñan a los portugueses.”.

Debemos los anticastristas, con nuestras innumerables diferencias entre nosotros, no vernos como semejantes y sucumbir a la tentacion de una “imagen del enemigo” o, por el contrario,  callar las diferencias y practicar una ciega y falsa unidad, ignorando nuestras desavenencias y dejando de  discutirlas con inteligencia y respeto?  Jamas. Ni lo uno, ni lo otro.

Citando al psicoanalista mexicano  Luis Tamayo Pérez :

“No es  igual luchar contra otro a quien se le niega todo lazo común con uno mismo, que luchar contra otro a quien se le reconoce como semejante.

En el segundo caso, para refutar las tesis del “enemigo”, estamos obligados a algo que me parece fundamental: es menester que demos cuenta de la verdad presente en las afirmaciones de nuestro adversario. Esto no es sino una manera de hacer caso al Hegel que afirma: “el error es un momento de la verdad”.

Sin este paso previo lo único posible es la lucha fratricida, el encuentro a muerte suicida.

Si desconocemos que de alguna manera somos responsables de las tesis que nos plantea nuestro adversario, es decir, de que “por alguna razón nos las dirige”, la comunicación puede imposibilitarse.

Sólo a partir de la apreciación de que “el otro no me es ajeno” o, como decía Terencio: humani nihil a se alienum putat, es decir, reubicando al enemigo en su lugar correcto “en el del oponente que me obliga a formular con claridad mis planteamientos, que me exige precisión y reconocimiento de mis límites” sólo así se puede establecer un intercambio fructífero de ideas. Pues el enemigo al atacarnos nos ofrece el mayor regalo que puede darse a otro: su propia experiencia del mundo. Al tomar en serio nuestras ideas, estudiarlas y buscarles cuidadosamente el punto flaco para refutarlas no hace otra cosa que regalar su propia experiencia. Por ello, al tomar en cuenta las tesis del enemigo, nuestros planteamientos no pueden sino enriquecerse, pues entonces portan, también, su propia experiencia del mundo.”

“….y aqui no ha pasado nada”.

7 diciembre, 2013 347 comentarios

Por Arturo Bonet Canizares

I_LOVE-DACHAU_

La muerte de Nelson Mandela ha desencadenado, como era de esperarse, un tumulto de articulos y opiniones en todos los medios. Figuras establecidas a todo nivel se han apresurado a emitir sus condolencias y criterios en torno a su vida, su ejemplo y su legado. Pero, es facil centrarse en la figura porque es indudable que a pesar de cualquier valoracion, arroja un saldo positivo a nivel de su pais y del continente africano. Al margen de la amistad, la cual apropiadamente llamaria acercamiento conveniente, con reconocidos dictadores del perfil de Castro o Ghadafi e independientemente que comprendiera que lo mejor para su pais (y lo impuesto por los pactos y voluntad internacional que lograron la liberacion que hubiera sido imposible de otra forma) era la conciliacion en lugar de la venganza racial y mayoritaria, su accion fue siempre emcaminada a mejorar y pacificar a la nacion sudafricana. Eso hay que reconocerlo y valorarlo, mas alla de pasiones politicas o referencias a otros paises como en el caso de Cuba.

Muchos analistas han basado sus textos y pensamiento hoy en el perdon, del cual Mandela es exaltado como paradigma internacional. Y el perdon por supuesto es algo divino. Mandela hundio sus pasiones y sus rencores sin lugar a dudas en aras de un fin mucho mas luminoso, mas esperanzador para su nacion, la cual vislumbraba en conjuncion de una gran mayoria negra, aplastada, enferma e ignorante que pudiera con todos sus derechos rescatados beneficiarse del indudable poder, conocimientos y posibilidades economicas de la minoria blanca. Ese balance fue por supuesto determinante en este hombre y eso hay que apreciarlo como inteligente y constructivo. Porque tenemos el ejemplo contrario muy cercano a nosotros. El ejemplo de un lider carismatico en 1959, que sin sufrir un apice de lo que este hombre sufrio, sin sentir en su carne la miseria, los golpes ni el calabozo vil, fue incapaz de perdonar y por el contrario, con intenso, permanente e inacabable espiritu vengativo, destruyo la nacion aventando rencores y odios de clase para mantenerse en el poder a perpetuidad, otra faceta que hay que reconocer a Mandela por no haber caido en la tentacion de hacerlo.

Y regreso al tema del perdon porque veo esa comparacion entre estos dos hombres como valor y diferencia fundamentales. Veo al que ha sufrido y perdona como un acto de acercamiento a lo divino. Y veo al que hoy agita el perdon de lo que no ha sufrido y han sufrido otros como una bandera, escribe sobre ello e insiste en que es imprescindible. Y esto los acerca a la hipocresia y a la demagogia, porque no tienen derecho alguno a enarbolar un estandarte que no les corresponde.

Algunas apologias que he leido, solo basan su exposicion de la figura en base al perdon del que fue capaz Mandela y lo veo extremadamente conveniente para algunos y muy sospechoso en boca de los que no le corresponde atribuirse ni exigir tal perdon, el cual deben otorgar otros que han recibido los oprobios, las afrentas y el castigo injusto.  Hay mucha gente apurada por perdonar saltando, ignorando y por supuesto como no les incumbe, despreciando la necesaria etapa del Acto de Contriccion.  Muy apurados por otorgar el perdon,  que parece nadie haber solicitado,  a los pecados con el projimo de los que nadie se ha arrepentido. Es una especie de perdon ajeno a credito.