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Introspección.

18 noviembre, 2013 550 comentarios

Por Rodolfo Monteblanco

introspeccion
Hoy pretendo hacer un ejercicio muy complejo.
Se trata de una de esas acciones que siempre terminamos dejando para después. Voy a tratar de mirarme en un espejo y meterme dentro de la mollera de ese que veo frente a mí. Voy a intentar mirarme por dentro. Y aunque no trataré de imponerselo a nadie, lo recomiendo a todos. Libera un montón de toxinas cerebrales.
Sobre todo a los cubanos, que hemos sido ejercitados y programados por mas de medio siglo para juzgar a todo el mundo menos a nosotros mismos. Porque el cubano ha crecido en una sociedad que no rinde cuentas, no reconoce sus limitaciones ni sus errores y jamás se arrepiente de ellos, por evidentes que sean. Somos la justificación andante.
He vivido fuera de Cuba la mayor parte de mi vida. Nunca he vuelto.
¿Soy entonces un cubano que vive en Canadá o un canadiense que nació en Cuba?
Esa es una definición medular ante mi espejo y quiero profundizar en su radicalismo o en las potenciales medias tintas con las que se intenta barnizar la realidad. Ella modula mi interpretación de dicha realidad isleña, mi visión de como debiera ser el lugar donde nací y si mi vida se mantiene en un limbo expectante, en un tránsito permanente, en una batalla de identidad o por el contrario, se afianza al prágmatico concepto de que patria no es donde naces, sino donde paces. Y se bien que soltarlo así, al duro y sin guante, genera todo tipo de apasionados epítetos, protestas escandalosas y nostálgicos abucheos caribeños en muchos compatriotas.
Pero sigo frente al espejo que me devuelve la verdad, la concreta.
No tengo vínculo material con Cuba. Hablo castellano en la casa (a veces), por teléfono con amigos, cuando escribo en la red o cuando voy a Miami de visita. No padezco de nostalgia alguna por el islote pues lo que me une y conforta espiritual y socialmente en esta vida es la gente y no la geografía. Soy un tipo planetario.  Y de la gente que pudiera ligarme a Cuba no queda nadie allí. Se han ido de muchas y diversas maneras, la mayoría para siempre. No pienso volver a radicarme en la isla aunque por arte de birbiloque “aquello” cambiara totalmente. No me indentifico con el ambiente que observo, con la forma de vida y no confío en su transformación hacia lo que aprecio como los valores que defiendo, aunque no niego la posibilidad de que se recuperen o se alcancen algún dia. Pero esa parece ser una empresa de demasiado largo alcance para una vida como la mía, con cierto kilometraje. Parece que soy entonces un canadiense que nació en Cuba,como pude haber nacido en cualquier parte y he sido aceptado, incorporado, me he desarrollado y mi familia creada responde a los valores de este país.
Entonces, en este escenario de interna definición personal, ¿por qué sin embargo dedico tanto tiempo y pensamiento al tema de lo que creo debe ser la libertad y el progreso de la nación cubana?
Una pregunta del carajo.
No debiera interesarme un pepino y tal vez irme de lado, con aquello de que cada pueblo tiene el gobernante que se merece y que cada cual  resuelva su problema como pueda, que a mi no me da ni me quita Cuba absolutamente nada, que los cubanos en la isla son una partida de carneros que solo piensan en sobrevivir arañando el techo como puedan,  viviendo del trabajo de su familia afuera y del invento dentro de la trituradora castrista.
Pero coño, entonces pienso que eso precisamente quieren que piense los hijoeputas que han causado que yo y millones como yo, no podamos pacer donde nacimos, que es a lo que dignamente debe tener derecho todo ser humano. Y ese derecho, aunque personalmente no me atañe ni me añade hoy, hay que defenderlo o dejamos tambien de lado la condición humana, los principios mas básicos, la moral y la gandinga.
Y hay que machacar con honestidad y con honor, porque siempre hay alguien que escucha y tambien se mira por dentro y comprende la causa real de su desgracia y al hacerlo no hay manera que no vea ante él la forma única de resolverla, que es poniendo todo el empeño en denunciar y actuar contra el totalitarismo, el continuismo del régimen y el conformismo ante lo que no es inevitable. Y no lo es, porque no lo fueron el fascismo, ni el nazismo, ni el comunismo. Así que esta versión tropical nuestra de absolutismo caudillista con aspiraciones a monarquía bananera, inepta y obsoleta, tampoco lo es.
Y parece que por eso sigo en esta candanga que no me ofrece nada material, me desgasta el tiempo y casi siempre me exprime la bilis al ver tanta desidia, tanta indiferencia y tanta hijoeputada.
Pero, tambien me deja mirarme en el espejo sin avergonzarme de la imagen de ese tipo que me devuelve.

RIOS DE TINTA, LAGRIMAS… Y UN INMENSO MAR DE SANGRE

5 noviembre, 2013 477 comentarios
Por Raul Izquierdo
flor
Se ha escrito muchisimo, caudalosos rios de tinta han sido vertidos sobre el papel ya muy mojado con las lagrimas de todo un pueblo.
Mucho se ha hablado, hasta la saciedad quiza todos hemos  hablado sin resultado y, si hablamos de llorar ya por tanto sufrimiento, tambien se ha llorado demasiado. De todo ello sabemos dramaticamente los cubanos.
Pero esas cascadas de tinta, verbo y lagrimas no nos han bastado aun para mitigar el sufrimiento abnegado de todo un pueblo, al que  unos miserables borrachos de poder, han anegado en un mar de lagrimas y sangre, empujandolo al dolor, a un ya muy largo exilio y a un martirologio cruel que carece de sentido, durante todo este tiempo de angustia y agonia terrible que ya suma cinco decadas y un lustro.
Ni la sangre, ni la tinta, ni las palabras, ni las lagrimas que han sido vertidas, han conseguido jamas de ellos el cambiar nada, porque ninguno de los castigos que nos han impuesto, han sido concebidos para cambiar un apice, se trata de una maquinaria demoledora, meticulosamente fabricada para el dolor, para oprimir, para crear un mar de lagrimas y sangre.
Pero primero fueron otros los rios de tinta y de palabras, las de aquel tan locuaz Comandante, hoy senil “coma-andante” que aunque muy sagaz, ha sido siempre mas loco que locuaz. Con aquella loca locuacidad justificaba siempre en aquellos sus interminables discursos toda su maldad, con aquel verbo esteril y penetrante, hemorragico, diarreico y repugnante, extenso, retorico, machacante, reiterativo, aburrido, pesado e insoportable hasta la saciedad.
Con aquellos discursos se enajenaba a la gente mientras se enmascaraban los verdaderos planes, calculado ya todo al milimetro ideologico y tras ellos, de inmediato y por orden, hacian correr rios de tinta y de palabras huecas, como en un coro, los adlateres oficialistas de la Prensa unica, del Partido unico en sus unicos periodicos, en los “circulos de estudio” en los medios todos suyos, con sus “unicas consignas” sus argumentos ilogicos y siempre sometidos a un torrente de agitación y propaganda asfixiante.
Circulos politicos, analisis de discursos, debates, asambleas, seminarios, con prensa y medios dedicados por entero todo el tiempo a lobotomizar a todo un pueblo en todo sitio.
En aquellos “Comites de Defensa de la Revolucion” activos en cada cuadra de cada barrio, en las “Secciones Sindicales” de cada centro de trabajo, en los “Circulos Politicos” de las “Unidades Militares”, en los “Comites de Base de la Union de Jovenes Comunistas” en las Instituciones, en los Centros laborales, en las Universidades, en los Nucleos del Partido Comunista en cada entidad gubernamental y publica, en todos los sitios posibles estaba omnipresente la palabreria ideologizante flotando siempre en un mar oculto de lagrimas y sangre.
En la Oposicion y en el Exilio, a pesar de la accion, tambien se han vertido no menos caudalosos rios de tinta y se han dicho quiza demasiadas palabras, acertadas unas, pero otras muchas veces, esteriles, inútiles, complices o equivocadas.
Todo esto se nos viene encima como una impedimenta a los cubanos, ya casi lo traen en los genes, como un destino, las nuevas generaciones por una de esas lamentables secuelas del castrismo que mucho nos costara erradicar.
Tanto es asi, que tras todo este tiempo de ideologización absurda, hoy seguimos viendo a muchos otros demagogos, abanderados de lo “progre” nuevos mercaderes farisaicos, intentando negociar con la satrapia, manchando el sagrado templo de la Patria, esos autoproclamados poseedores de la verdad, que derraman nuevos rios de tinta y palabras en las llamadas Redes Sociales y los medios.
Si lo escrito o dicho se hace para conseguir el concenso para un fin ideal de libertad, paz y bienestar, los cubanos de alla y aca, no podemos estar mas lejos de conseguirlo, no hemos aprendido, seguimos obnubilados y enajenados de retorica y demagogia por locuaces prestidigitadores de la palabra.
Estamos cansados, agotados, sin liderazgo y como perdidos en la espiral de un limbo sin fin, a punto de ahogarnos por inaccion en nuestro propio mar de lagrimas y sangre.
Pero es tiempo y hora de resultados, de tinta precisa, de palabras minimas y claras, de conceptos categoricos, de convicciones inefables y es sobre todo tiempo de accion, de secar el mar de lagrimas y sangre, sin permitirnos caer en peligrosos espejismos relativistas.
La Patria hoy no nos contempla orgullosa, esta secuestrada, prisionera como muchos de nuestros hermanos en aquellas carceles, aun espera por nosotros, aun nos reclama que la redimamos y hagamos libre, espera de nosotros, sus hijos, que seamos honorables y dignos, que no la abandonemos sumiendola una vez mas en la afrenta y el oprobio mientras nos arrastra la corriente de los rios de tinta y de palabras que nosotros mismos derramamos, rios que solo llegan a desembocar al mismo mar de lagrimas y sangre.
“Es la hora de los hornos y no se ha de ver mas que la luz” decia Marti, es el tiempo de conseguir definitivamente para Cuba una verdadera unidad patriotica, que sea con todos y por el bien de todos, que integre como un haz las muchas fuerzas aisladas y con frecuencia de heroes anonimos que hoy lo intentan, las que por suerte y para orgullo de todos, ya se han levantado y andan.